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La consagración del verano

1
Las nubes son ballenas.
Rayos enfiestados de un sol de verano. 

Respiro bajo el agua y nado en el aire (contaminado). 

Sobrevivo sin manual y escribo poemas. 
Vivo en Coyoacán. 
Miro a escritores y escritoras consagrarse desde sus balcones. 

Yo también me consagro;
a la academia cazadora, 
la literatura navegante 
y el vagamundismo (antropológico). 

2
He retornado a las andadas de los cuerpos, 
a las cogederas en columpios y metros;
al 2x1 en cerveza y los affairs en Uber. 

¡Estoy viva! 

3
Espero respuestas. 
Con muchas monedas al aire, 
una aprende de malabares; 
a bailar en cabarets y mascaradas
y a jugar al circo en las alas de un avión que se lleva la lava del tiempo y sus ansiedades,
uñas carcomidas. 

Por ahora, 
Buenos Aires es una postal. 
Viajo porque quiero tenerla entre las manos y besarla. 
Amo mi locura y mi clítoris. 

Me abro a la incertidumbre;
hacia la carcajada de la lentitud y poca sed de mundo de los hombres intimidados;
asustados ante la pérdida de sus privilegios encofrados. 

Sobrevivo sin manual y escribo poemas. 
Vivo en Coyoacán. 
Me consagro al verano. 

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