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Mostrando las entradas con la etiqueta flores

II. Flores: Venecia

II. Flores: Venecia Quiero esas acarameladas en macetas, esas enbalconadas, entre luces y ropa húmeda. Las quiero para un abrigo, para una vajilla en la cual servir y beber café, para escribir en sus pétalos que me gusto y que también me gustas, para ponérmelas en el cabello y desafiar la temporada, paralelo a este invierno que, aparentemente, aquí, les desilusiona.  Pd: quiero vino.

Flores: Bruselas

Bruselas En una bitácora tan sedienta como mis ojos, empapados de niebla y de medias rotas,  hallo, entre los campos, lo verde y las casas. Por ahí han de estar las flores,  se escaparán de mi inventario.  Perderé sus colores en un aliento de chocolate belga y de frío,  mientras hablo en español pero nadie me escucha, mientras nadie entiende mi francés y me arrinconan a un inglés caribeño que se busca en lo británico. La posibilidad de los destinos,  en un aeropuerto caben muchos mundos, jerarquizados,  pero caben. Ps:  s'il vous plait! le dijo un niño a una puerta, las palabras mágicas sufrieron pocas distorsiones después del incidente de la Torre de Babel.

Flores: Madrid

Madrid  Juan de Arellano guardó las flores de sus días en óleos. Luego las encuadraron y las llevaron a El Prado. He tratado de imitarlo con la asistencia de hojas y cintas, pero aún no tengo flores. De mi breve colección, hecha de sorpresas y tropiezos, me llevo un poco del otoño que destiñe a las hojas y desnuda a las ramas. También me llevo otro poco del invierno que no llega, pero que, aunque desespere, aguarda. 10:40 p.m.