¿La soledad?
Un juguete,
papalote vagabundo;
cisne de papel humedecido por un ramo de temblorosas tristezas
que retum-
que-tumban
sobre los habitantes del espejo,
insaciable par de ajolotitos negros;
rebelde ahogado en los lívidos pétalos de alguna lengua áspera,
carcelera de los gritos
y el parpadear azucarado de una palabra
derretida en la jungla de mis garras.
Te aspiro en la espera interminable del hilo tendido frente a mí, inánida presencia, triángulos perdidos, ruido ingobernable que cabalga hacia mis furias sedientas, mientras los abalorios de arena se entierran en tu boca.
Estoy impresionado.
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