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Yo, chuburléanica.

Chuburná es el ombligo del mundo.
Las cuadras -traducidas en pasos- me llevan a las iglesias y a los templos,
que cantan y se esconden,
luego se asoman entre árboles cuyos nombres, desconozco,
                                                                                              y colores, colecciono.

También me llevan, entre aceras agrietadas y montañas de piedra,
al mercado, a la pozolería localista y al café que aparece los viernes y se va los domingos.

Hay algunas bardas que me llegan a los hombros.
Sus bordes se peinan con cristales de botella

Así son los chubapaseos,
laberínticos,
como las direcciones y las etapas,
muy pacman. 


Ps: tengo una vida chuburléanica, cual tolok.

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