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Normalidad

Extraño saber la normalidad y su sabor.
Recuerdo mi librero lleno de certezas y a su jardín de inocentes soberbias.

Sin darme cuenta que mis tardes eran libres,
las aprisioné en nombre de la libertad.

De repente tenía una cadena en los pies:
compromiso-de-ser lo que (me) decía.

No gozo de los privilegios para hacer lo contrario,
ni que fuera hombre.

Extraño repudiar la violencia y no ver caras,
la seguridad
de
construir;
pero nunca la tuve, nada se tiene.

Las cataratas ya no me arrastran ni me golpean con sus caídas ni sus rocas;
me evaporan.


Ps: en serio la extraño.

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