Ir al contenido principal

Posdata balcónica

Sur desobediente.
En pleno invierno están naciendo unas bugambilias púrpuras a mi derecha.
Aquí siempre es verano o primavera.

A mi izquierda hay un jardín de un señor que ha ido vendiendo los terrenos de esta cuadra,
que su abuelo sembró.
Escuché que con el dinero de la venta cosechó un auto que le chocaron.

Frente a mí hay un árbol que se rodeó al momento de construir esta casa blanca que los pájaros han ido pintando a su paso.
Entre las hojas veo dos casas, una está hecha con piedras y en la otra hay dos perros que me ladran cuando camino por junto a la barda.

En este balcón he cogido a dos que tres con locura, ternura y ternilocura.
A este balcón han trepado un par de ladrones y un imbécil,
de esos que habla de ciudades humanas y me persiguió por toda la calle,
que habla sobre violencia de género y casi me golpea.

Desde este balcón veo a un gato aventurero y más vagamundo que cualquier ser que haya conocido.
Brinca de techo en techo.
Parece sombra, así como yo cuando lloro.

Bebo té (con los últimos mililitros del garrafón) en una taza que me compré a $10 en el Cideci.

Me voy,
se me acabó el cigarro y la posdata.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Venonismo

I. Post-it Un día una boca de martillo me dijo "Ah, pero afuera...". Nop, nopiti, nopiti, nop, no le creí, ¿por qué cómo? ¿yo? ¿a mí? Por favor... Pero sí, hubo un afuera que ha sido venenoso. I. Instrucciones para extirpar el veneno  El primer paso es cuestionar la idea la instruccionalización del veneno porque la venenización de la extirpación aunque, proviene de la biología, es una construcción (la poca originalidad se consigue a la vuelta de la esquina o con enterarse que tiraron el muro de Berlín). El segundo paso es memorizar el primero. El tercer paso es no olvidar ni el primero ni el segundo. El cuarto paso es lamerse las heridas, así, como se prefiera, con cualquiera de las lenguas: las que hablan mal, las que se traban, las que lloran mucho, las que se enrollan, las que parece que no están pero sólo saben esconderse bien, entre otras lenguitudes. La quinta pasada es, precisamente, dejar de pensar en "pasos. La sexta pasada es sensibilizarse -mediante...

Ajolotitos negros

¿La soledad? Un juguete,                          papalote vagabundo; cisne de papel humedecido por un ramo de temblorosas tristezas que retum-                          que-tumban sobre los habitantes del espejo, insaciable par de ajolotitos negros; rebelde ahogado en los lívidos pétalos de alguna lengua áspera, carcelera de los gritos                                              y el parpadear azucarado de una palabra                                                                          ...

Raudal

Te aspiro en la espera interminable del hilo tendido frente a mí, inánida presencia, triángulos perdidos, ruido ingobernable que cabalga hacia mis furias sedientas,  mientras los abalorios de arena se entierran en tu boca.