Ir al contenido principal

Alicia pregunta por Florencia Cardinal

1
Versiones cual panfletos pegados en los cristales de los autos,
chocados contra las banquetas y los postes.


2
Los faroles bailan la coreografía de la noche,
¿qué iba a ser la otredad sino la imitación?


3
Hay gente que sabe reír
y otra que hace reír porque el sol tiene forma de girasol y la mañana huele a mandarina.


4
¿Por qué sólo la adulteada hace diccionarios?


5
Estoy indignada porque tú y porque él,
porque todos y cada uno,
menos ese y aquél...


6
Te nombro porque huyes pero sigues.
Me pregunto por el peso de las medallas que cargas, 
iceberg,
             hoguera,
                            grito.

Te pudres en el valle de la pena.
Hay un eco, ¡es la risa!
Rebota, rebota, rebota, rebota, 
             dong, dong, dong, dong,
                       ping pong. 

7
Quiero brincar de cuerda en cuerda, 
patinar por tu guitarra y resbalarme en tu voz.

Hoy eres césped.
Te llamo "amor" porque...
Ah, mis dedos se multiplican,
aunque las matemáticas se resten.

8
Las noches y los días son mis dados. 


9
Soy, la que me quiere,
me quiere como nadie,
soy...


10
Había una luz.
Yo sólo era una celofán, una burbuja en una alberca sin agua. 




Pd: Alicia aprendió a nadar pero, ¿en dónde está Florencia Cardinal?

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Raudal

Te aspiro en la espera interminable del hilo tendido frente a mí, inánida presencia, triángulos perdidos, ruido ingobernable que cabalga hacia mis furias sedientas,  mientras los abalorios de arena se entierran en tu boca. 

Ajolotitos negros

¿La soledad? Un juguete,                          papalote vagabundo; cisne de papel humedecido por un ramo de temblorosas tristezas que retum-                          que-tumban sobre los habitantes del espejo, insaciable par de ajolotitos negros; rebelde ahogado en los lívidos pétalos de alguna lengua áspera, carcelera de los gritos                                              y el parpadear azucarado de una palabra                                                                          ...

Callerías y privilegios

El tiempo se evapora en la tardanza de un semáforo; juego tricolor de promesas, de esas que se venden en banderas. Pedalea una guerra entre los metros despistados y las rieles oxidadas. Entre el sudor de las prisas y el coraje de los olvidos, se asoma una lata que suena; son semillas y monedas de hambre que cantan mientras el fuego vuela como gasolina sobre caderas. El sol, de rayos invisibles, indestructibles y omnipresentes, pintarrajea las pieles que no se miran en los anuncios. Un vidrio empapado como una cara escupida, una bolsa rota por la lluvia, una almohada abandonada, un sandwich con hongos, una noche con camas de periódico o sólo un mal recuerdo: -Ahorita no tengo. -Pa' la vuelta. Le pega el aire, el acondicionado,                             acondicionador,                                     ...