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Desafiando a lo ridículo

Nos hacen creer -quienes quieran que sean- que lo ridículo es naturalmente ridículo, cuando puede tratarse de dimensiones de otros sentidos que podrían hacernos felices. Se trata de bailar como loque en la calle o imaginar que no hay calle, de cantar mientras usamos nuestras piernas como tambores y sumergirnos en la ridiculez, que se entiende como locura.

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Raudal

Te aspiro en la espera interminable del hilo tendido frente a mí, inánida presencia, triángulos perdidos, ruido ingobernable que cabalga hacia mis furias sedientas,  mientras los abalorios de arena se entierran en tu boca. 

Callerías y privilegios

El tiempo se evapora en la tardanza de un semáforo; juego tricolor de promesas, de esas que se venden en banderas. Pedalea una guerra entre los metros despistados y las rieles oxidadas. Entre el sudor de las prisas y el coraje de los olvidos, se asoma una lata que suena; son semillas y monedas de hambre que cantan mientras el fuego vuela como gasolina sobre caderas. El sol, de rayos invisibles, indestructibles y omnipresentes, pintarrajea las pieles que no se miran en los anuncios. Un vidrio empapado como una cara escupida, una bolsa rota por la lluvia, una almohada abandonada, un sandwich con hongos, una noche con camas de periódico o sólo un mal recuerdo: -Ahorita no tengo. -Pa' la vuelta. Le pega el aire, el acondicionado,                             acondicionador,                                     ...

Feminisma

Derrumbaremos aquellos muros feminicidas de nuestras voces, nuestras ideas, nuestras cuerpas, nuestras vidas. Haremos de las calles nuestra antorcha y con ella arderemos hasta arrasar con el patriarcado, los rosarios que iluminan sus capitales y esa (su) burguesía (que aunque se vista de friendly , burguesía se queda). Jamás un "gracias" para un milico, ni para una mujer blanca que genera plusvalía de manos y cuerpas morenas. Jamás un perdón para cualquier hombre que no destruya los machos que le gobiernan (y carcomen el corazón). Hacia la femisma y, por favor, mucho más allá...