Cierra la puerta y no la abras nunca más.
Si no quieres, no la abras.
Al menos no de nuevo, no hoy.
He estado del otro lado de la puerta,
llorando y luchando por no abrirla .
No más resistencias ni más súplicas.
Si quieres partir, parte.
Se van, tú y tus pasos;
tú y tus enseñanzas.
Sin embargo, se quedan...
Se quedan los ecos de nuestras risas y tus cariños,
cuyo dulce se escapa con el pasar de los días.
Quizá llegue alguno en el que el mar deje,
por fin,
de llevarme hasta ti.
Cierra la puerta y no la abras nunca más.

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