Ir al contenido principal

Lunada

Estaba leyendo "Sección C. El sistema meta y disfuncional. Gadgets y Robots", pero hice una pausa porque me gusta ver mi taza llena de café.
Desde hace un tiempo para acá, he decidido independizarme de la cafetera; back to the basics.
En mi fogata de lecturas y ritos de paso, hiervo el agua mientras muelo los granos con mis dientes llenos de frío. 

Se está haciendo el café; entonces "Lejos de tener un significado técnico, el automatismo trae consigo siempre un riesgo de estancamiento tecnológico" (126). 

Haría scroll pero es un libro de hojas de papel que huele a dedos, 
esos que le han dado las vueltas, 
que le han salpicado té, pensamientos, tardes tristes y lunadas como esta.

Algo se quema... 
Es la palabra gadget porque, finalmente, no es un gadget.

Le regalo el libro a las llamas. 
"¿Qué más da?" me pregunto. 

<https://www.youtube.com/watch?v=lR9ktdI4LFM>

Recuerdo cuando acampaba. 
Había una fogata y risas, aquí no hay risas, no de personas ni de grillos ni de perros. 

Recuerdo cuando acampaba. 
Había una fogata y bombones, aquí sí hay bombones.



¿Cuánta nostalgia se derrama comer un bombon derretido por una estufa con sabor a fogata?


Ps: ah, ya es diciembre.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Raudal

Te aspiro en la espera interminable del hilo tendido frente a mí, inánida presencia, triángulos perdidos, ruido ingobernable que cabalga hacia mis furias sedientas,  mientras los abalorios de arena se entierran en tu boca. 

Ajolotitos negros

¿La soledad? Un juguete,                          papalote vagabundo; cisne de papel humedecido por un ramo de temblorosas tristezas que retum-                          que-tumban sobre los habitantes del espejo, insaciable par de ajolotitos negros; rebelde ahogado en los lívidos pétalos de alguna lengua áspera, carcelera de los gritos                                              y el parpadear azucarado de una palabra                                                                          ...

Callerías y privilegios

El tiempo se evapora en la tardanza de un semáforo; juego tricolor de promesas, de esas que se venden en banderas. Pedalea una guerra entre los metros despistados y las rieles oxidadas. Entre el sudor de las prisas y el coraje de los olvidos, se asoma una lata que suena; son semillas y monedas de hambre que cantan mientras el fuego vuela como gasolina sobre caderas. El sol, de rayos invisibles, indestructibles y omnipresentes, pintarrajea las pieles que no se miran en los anuncios. Un vidrio empapado como una cara escupida, una bolsa rota por la lluvia, una almohada abandonada, un sandwich con hongos, una noche con camas de periódico o sólo un mal recuerdo: -Ahorita no tengo. -Pa' la vuelta. Le pega el aire, el acondicionado,                             acondicionador,                                     ...