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Sabor caribe

Pocas veces escucho silbidos que me recuerdan a ti, sal.

Ah, sí...
Esos silbidos son como el viento sobre la cara, con los ojos cerrados y las manos abiertas.
Y la espuma en una cabellera,
una melena,
que pasea a la altura de las palmeras.

Hay armónicas; se parecen mucho a los cocos chocando,
a los pies mojados y a las pieles bronceadas.

Hay ondas; se parecen mucho a la marea periférica,
a caderas bailando y bocas silbando.


Ps: soy la curva entre la arena y el mar.

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