He pensado, construido y destruido puentes. He sentido como mis pies se hunden en ese tramo y no hay de dónde agarrarme. Por un lado, está el abismo y, por el otro el abismo.
Te aspiro en la espera interminable del hilo tendido frente a mí, inánida presencia, triángulos perdidos, ruido ingobernable que cabalga hacia mis furias sedientas, mientras los abalorios de arena se entierran en tu boca.
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