Ir al contenido principal

Ese privilegio, la presencia


A Ingrid 
y a todas ellas






Desapareció el viento.
Cesaron las olas y renunciaron las nubes.
Hemos llorado las palabras de las que estábamos hechas.

¿Y las alas? Pulverizadas por el grito,
voces de ceniza y fósiles bañados en tierra.

Huelga del sonido y el abecedario.

Entre lobos y sombras, nació el silencio,
inflitrado entre huellas y manos tristes.

Corazón furioso, antorcha de latidos;
revolucionarios en la dictadura del miedo,
un reino de ausencias,
un imperio de cruces.


Nuevos colores nuestros sobre el gis de los números sin nombre y las siluetas nombradas.
Esta casa ha sido tomada.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Ajolotitos negros

¿La soledad? Un juguete,                          papalote vagabundo; cisne de papel humedecido por un ramo de temblorosas tristezas que retum-                          que-tumban sobre los habitantes del espejo, insaciable par de ajolotitos negros; rebelde ahogado en los lívidos pétalos de alguna lengua áspera, carcelera de los gritos                                              y el parpadear azucarado de una palabra                                                                          ...

Venonismo

I. Post-it Un día una boca de martillo me dijo "Ah, pero afuera...". Nop, nopiti, nopiti, nop, no le creí, ¿por qué cómo? ¿yo? ¿a mí? Por favor... Pero sí, hubo un afuera que ha sido venenoso. I. Instrucciones para extirpar el veneno  El primer paso es cuestionar la idea la instruccionalización del veneno porque la venenización de la extirpación aunque, proviene de la biología, es una construcción (la poca originalidad se consigue a la vuelta de la esquina o con enterarse que tiraron el muro de Berlín). El segundo paso es memorizar el primero. El tercer paso es no olvidar ni el primero ni el segundo. El cuarto paso es lamerse las heridas, así, como se prefiera, con cualquiera de las lenguas: las que hablan mal, las que se traban, las que lloran mucho, las que se enrollan, las que parece que no están pero sólo saben esconderse bien, entre otras lenguitudes. La quinta pasada es, precisamente, dejar de pensar en "pasos. La sexta pasada es sensibilizarse -mediante...

Soft rock

Ceden los párpados al telón, celofán que borra todo rastro de cara en su espiral de lenguas norteadas por el fuego. El humo ríe como los pies que se buscan en un bosque, fósiles de hojas, arrancadas como prendas rotas que cubren las siete sábanas del cielo.