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Post-espejismo: jugadora de monopoly.

Ahora tengo que rodear los parques y los caminos que me llevan a ellos. Se trata de un monopoly...
Las grietas del altermundismo están en nuestros dedos, que señalan y tocan. Mira cómo -cuando tocan- se pintan puntos y se trazan lineas y cómo ellas se difuminan.
Entonces sale un color... Te diría que veo tus iniciales pero no, no veo nada, sólo escucho alguna canción que ya había escuchado antes de tomarme dos cervezas a $15 en ese lugar, ese lugar que ahora nos tiene en sus paredes junto a sus cuadros de ferias y nostalgias.
Ahora no puedo decirte "amor", tampoco puedo escupirlo todo pero hago lo que puedo con mi reserva de aire. No pretendo curarme pronto pero sí aliviarme porque estoy cansada del monopoly. No me gusta jugar eso, prefiero leer poesía; incluso decir que quiero leerla y nunca hacerlo porque tú quieres/querías jugar y yo jugaba/juego.

Iré descalza y volveré a pisar las calles y los parques. Ellas ya no me conducirán a ningún lado más que a aquél que pierda mientras busco e invente mientras pierdo.

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